Category Archives: En El Cayo

En papel: ‘Maneras de morir’

Desde que al filósofo Esquilo le cayó una tortuga en la cabeza, sabemos que los humanos se van al otro barrio de las maneras más originales. Al margen del pequeño grupo que por no soportar la vida, elige su muerte, hay casos para todos los gustos. Comparten, eso sí, el final: «parada cardiorrespiratoria», todos, como dejó dicho en su propio obituario Javier Ortiz.
Esta semana ha estado en Cádiz la viuda de Stieg Larsson, el genio de la trilogía Millenium, cuyo fantasma debe andar por las librerías muerto de risa después de la que lió a base de teclazos cuando aún respiraba.
Hace unos días, un toro gaditano dejó un siete en el corazón de medio mundo cuando abrió un ojal como un puño en la aorta de Daniel a la altura de la Telefónica del vallado más famoso del mundo. Una carrera en las astas, un tropezón, una caída, una fugaz mirada entre una batidora de rodillas y zapatos de deporte, un ojo a la salvación, el cañonazo y de pronto la vida saliéndosele a borbotones por el pañuelo, rodeado de un enjambre de manos de látex conteniendo lo imposible.
Así, adiós, camino del cielo iba Daniel, mecido por un mar de periódicos enrollados, alzado hasta el olimpo de los héroes que se la jugaron en broma, de los que se abrazan a la muerte para darle un morreo a la vida. Así se mueren los tíos que mueren como les da la gana. Sin barcas empujadas al mar con un levante otoñal, ni cursilerías de ese tipo. Solo va Daniel cruzando el río en mitad de una fiesta de gintonic con lagrimones, escuchando el estruendo del minuto de silencio en la plaza más ruidosa del mundo y el eco de una trompeta fúnebre. Que vengan ahora las anarrosas a contar chorradas sobre la seguridad y la lógica

Que viene el coco

Pensó que los aventureros del antiguos habrían vencido tempestades, olas gigantes, frío, escorbuto y hasta el ataque de inusitados y feroces monstruos marinos, pero nunca habían sufrido el asombro del insomnio por disritmia circadiana, vulgo Jet lag. Puso cebo en el anzuelo y volvió a lanzar por enésima vez después de una hora pescando al amanecer de los que no pegan ojo. Se sentía bien con los pies colgados del cemento del embarcadero, viendo mecerse las palmeras en el cayo. De pronto, los vecinos -acuciados probablemente por el mismo síndrome de los husos horarios-, se asomaron para desamarrar su bote de pesca. Se sintió intimidado y se levantó. A los cinco pasos, un coco del tamaño de un balón de baloncesto cayo con un ruido seco y estalló sobre el cemento en el que estaba sentado, sobre el eje de su cabeza.

Dejó la caña en la hierba, se encendió un cigarro y pensó en qué momento y porqué se acaba de librar de la muerte. O porqué se había acercado tanto a ella y de una manera tan absurda. De algo estaba seguro. Alguien le había protegido intencionadamente como en la docena de ocasiones anteriores que desfilaban por su cabeza. Un ángel, una asociación de ellos, quién sabe, tal vez tenía un ‘lobby’ de la guarda.

¿Y tú de quién eres? El quiz del candidato

Probablemente, no del que imaginas. Tras responder algunas preguntas sobre tus tendencias en diversos temas de la política estadounidense y la importancia que les das, esta encuesta ofrece los grados de compatibilidad con los diferentes candidatos a las primarias norteamericanas. No todo es Hillary, McCain o Obama. Aunque hay muchos que ya no cuentan, esto es muy divertido porque el que nos cae bien no tiene que ser por narices el que piense como nosotros.

Pincha aquí, son dos minuticos.

Me lo mandó Ritica.

Nadando con iguanas

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Recibí la mañana con una de las sorpresas de Tata: “Mira, chico ¡atrapé dos iguanas que estaban durmiendo en la piscina!”. Estaba helada, así que no se resistió a que la tomase en brazos. Pablo tiene razón. Es como tocar un percebe enorme. Al rato, volvía a correr por el jardín.

Abrigos perrunos

Tras anios de investigacion periodistica, Nadando con chocos les trae en primicia una de las pocas imagenes que existen del misterioso hombre de la boina, con sus perros abrigados. Juro por la foto que me hizo Roman con el Sabio Tarifa que no hacia menos de 15 grados. Decididamente, este pais es previsor; muy previsor.

Nadando con manatees

Asi despedimos el anio esta maniana, nadando con este amigo que nos hizo una visita. Es un manatee, una vaca de mar. Impresionante pero inofensivo. No jugo conmigo, pero tampoco nos ignoro. Sereno y curioso con sus mil kilos de peso, prefirio la sonrisa de Elenita desde tierra y el agua dulce que le ofrecia Goti con la manguera. Bebio, comio, curioseo y nos hizo felices un rato. Os dejo mas fotos en el fliquer. FELIZ 2008, manatees!

Ocho marinera


Tenía ganas de verla con su chaleco, aunque no pudiese venirse a la última salida en barco. Ahora por fin, en facebook veo a Ocho en el banco de arena. A esta perra sí que se le puede llevar a cualquier sitio.