Category Archives: Buen Rollo

Valientes y generosos

Las jotas incluidas, todas las cosas que en este mundo nos hacen levantarnos del asiento tienen que ver con la valentía y con el perdón. Con la fuerza y la delicadeza, la cabezonería y la razón. Todas, de una manera u otra. El rugby tiene mucho de todas y, la historia, si se sabe buscar, también. Lo demuestra ‘Invictus’, la  película que se estrena hoy como un himno a la inteligencia, la empatía, la belleza, la reconciliación y los cojones. Probablemente no haya mejor cóctel para beberse en la barra del bar del mundo un viernes por la tarde y tirarse a la calle abrazando y simulando melés por las aceras, revolcándose con los amigos, soñando con volver a vagar por Capetown. Viviendo de nuevo.

En 1995 pasó algo. Si lo conocen, no merece la pena que se lo cuente. Si no, confíen en que fue así, tal y cómo se cuenta en la película. Esto no es un cuento chino. Por eso los cínicos no deberían ir el viernes al cine. Más. Los cínicos no debieran ir a ninguna parte en general. Les dejo, de muestra, con este poema que supone el mar de fondo lírico de la película.

Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul. –
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed. –
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the horror of the shade,
And yet the menace of the years

Finds, and shall find me, unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate;
I am the captain of my soul.

Tener Fe

Escuchado en los cursos prematrimoniales en Sevilla.

-Si no te gusta una parroquia o un párroco… te vas a otra. Por ejemplo, si no te gusta un bar, te vas a otro ¿no? ¿O dejas de ir a los bares?

-Ya, coño, pero es que yo no creo en la Cruzcampo.

-(Otro) Yo sí que creo.

Es primavera, ya

La redacción de Nadando con chocos les da la enhorabuena a todos los que viven al sur del sur y está mañana se han despertado en primavera. Vámonos por Battiato, señores.

La presencia de la artillería

en países meridionales
unidos en la lucha extranjera

bajo el reino de las Dos Sicilias
y los movimientos predecibles

de la tropa en falsas batallas,

olores de pólvora, de fuego

y voces del Estrecho de Mesina.

Sentimiento oculto para mi.
Me enamoré siguiendo el ritmo del corazòn
y me desperté en Primavera.
Noches blancas de los sarracenos,
que eran de costumbres alegres.
Posadas prohibidas a espanoles

a las puertas de Catania
y el movimiento tan irresistible

de caderas de las mujeres.
Ver bailar flamenco

era una experiencia sensualìsima.
Sentimiento oculto para mi.
Me enamoré siguiendo el ritmo del corazòn
y me desperté en Primavera.
I’m a stranger in the night. Despertar en Primavera.
Despertar en Primavera. Despertar en Primavera.

Feliz Navidad con la oveja naranja

Los del Colegio Mayor Larraona -“es el puto amo del cocido”, como dice el himno- grabaron el concurso de villancicos del Colegio Mayor OlabideaUniversidad de Navarra, Pamplona-. El resultado es espectacular. La oveja naranja es mucho mejor que ‘Amo a Laura’, porque encima es de verdad. La oveja, jey, la oveja, jey. Nunca hubiera imaginado mejor manera de felicitaros la Navidad, queridos chocos.
Lo que todavía no entiendo es porqué al final del villancico sale a escena B.L. con una oveja naranja en la cabeza. Espero que él mismo nos lo aclare en este blog.

Afrodita

Â

 Adiós a las ostras, el polvo de cuerno de rinoceronte y los higadillos de salamandra. Ni el Viagra puede con las ortiguillas de Cádiz. Ya me estoy imaginando los correos de spam: “Special offer: Ortiguillas from Cádiz, 50%. Bargain.” Al tiempo.

+ Foto | Tomada en la calle de La Palma.

Vacaciones día 3

Cuando el diablo no tiene qué hacer… se va a ver a Sus Satánicas Majestades a El Egido. Con ellos salté a los 15 en Gijón y a los 20 supe en Bilbao que era oficialmente periodista, un segundo antes de los primeros acordes de Start me Up. ¿Qué me espera en Almería? Contaremos. De momento, suban los altavoces, escuchen esto e intenten que su jefe no les pille bailando:

Tras la batalla

“Y los sepelios. El pequeño Ellis en su coy, cubierto por una bandera, parecía un trozo de pudding. Ahora, al recordarlo, a Jack se le volvían a nublar los ojos. Él había llorado mucho; las lágrimas corrían por sus mejillas cuando los cuerpos fueron arrojados por la borday los infantes de marina dispararon una salva.

“¡Dios mío!”, pensó “¡Dios mío!” Al redactar la carta y traer a su memoria hechos pasados, se sentía de nuevo invadido de una profunda tristeza. Aquella tristeza que lo había acompañado desde el final de la batalla hasta que la brisa se encalmó, haciéndolos detenerse, a algunas millas del cabo de la Mola, y él disparó cañonazos indicando que necesitaba con urgencia un oficial de derrota y ayuda; aquella tristeza que, sin embargo, había perdido la batalla frente a a la alegría que aumentaba por momentos. Alzó los ojos, y mientras se daba golpes en la oreja herida con la pluma, trataba de establecer el momento en que había empezado a sentir alegría. Por la ventana de la cabina observaba la enorme prueba de su victoria, amarrada junto al astillero, con la misma majestuosidad del primer día que la había visto; y de cara a la ‘Sophie’ estaba el costado de babor, aún intacto, rojo y dorado, reflejándose en las aguas de un gris otoñal.

Tal vez fue cuando recibió inesperadamente las primeras felicitaciones por parte de Sennet, del ‘Bellerophon’, cuyo bote había sido el primero en acercarse. Luego lo habían felicitado Butler, de la ‘Naiad’ y el joven Harvey, Tom Widdrington y algunos guardiamarinas, y también Marshall y Mowett, que aunque se sentían afligidos por no haber participado en la batalla, estaban resplandecientes por la gloria de sus compañeros.

Capitán de mar y guerra, de Patrick O’Brian

[tags]mar, vacaciones, patrick o’brian[/tags]

Las veraderas Termópilas

Andrés en No puedes pasar:

Leónidas descansaba ese fin de semana cuando, de repente, recibió una llamada al móvil. “Eh, qué pasa, cómo va todo. Oye, una cosita sólo, vente para las Termópilas, que hay algo de lío”. “Pero -contestó el general espartano- me viene fatal, había quedado este finde en Corinto”. “Lo siento tío, eso es lo que hay, total, no pasa nada importante, es más por prevenir”…