Category Archives: Juntaletras

Manuel Alcántara

Una vez entrevisté a Rafael de Paula. Yo estaba realmente nervioso, algo nada habitual. Antes de la primera pregunta, me armé de valor y le solté lo siguiente: “Es un honor muy grande entrevistarle”. Me quedé callado. Él también. Y seguí: “Estoy un poco nervioso, ¿sabe? Es que yo, digamos que he crecido siendo partidario suyo”. Él permaneció en silencio, me miró desde dos ojos profundísimos, entrecerrados por el sol, dio una calada, echo el humo y me dedicó una sonrisa larga, cálida, casi de abuelo en la que cabían los secretos no contados y las referencias a los que ya no estaban. “Dale”, dijo después. Pasamos tres horas charlando y terminamos en las confesiones y dibujando medias con las manos por las aceras de la avenida de Jerez.

Hace unos días llamaban de la Universidad de Málaga. Había ganado el premio Manuel Alcántara. Hubo alegría, llamadas, risas, champagne, más felicitaciones de las que nunca me podría haber imaginado, palmadas en la espalda, añoranzas de los que no lo supieron… Pero entre todas esas cosas había algo que me recordó la sonrisa de Paula: el premio llevaba el nombre de Manuel Alcántara y, quiero decirle, Don Manuel, que yo me hice periodista siendo partidario suyo, de todas sus columnas -las que me enfadaban y las que no-, de su sentido del humor, de su periodismo, de ese anciano atleta de la libérrima gimnasia de las palabras, de los versos, de los textos pasados en una máquina de escribir con la R por cambiar, de los gintonics presentidos y de todas aquellas hazañas de tinta que los compañeros celebrábamos en una barra sórdida de Puerta Tierra, en Cádiz, en la que se hablaba, entre Johnys con cola, de lo que había escrito Alcántara ese día con la misma admiración con la que comentarán, digo yo,  los de Operaciones Especiales la última de James Bond. Joder, toda mi generación del periodismo (toda la que tiene algo más que horchata en las venas) han querido ser Alcántara, si no por una vida, al menos por una frase.

Y ahora va y me cae el Premio Manuel Alcántara. Si digo que es un honor, me quedo corto. Gracias…

Aquí os dejo el artículo premiado:

Óscar Lobato, libros y caballos

“Las amazonas cabalgaban en los campos de batalla antes de que las matasen en la cocina”

La misma voz que se ha enfrentado con serenidad a los sucesos más brutales de la historia de la provincia se alborota con sólo imaginar la libertad que sienten los hombres al galope largo por una pradera, el apasionante juego psicológico que se establece entre caballero y animal. Da la impresión que podría pasar horas hablando sobre caballos y personas, que al final es hablar de personas. Tendrá que hacerlo. Óscar Lobato (Cádiz, 1958) se siente «más plumilla que escritor» aunque ahora cabalgue sobre la promoción desbocada de su segunda novela. Centhæure (Alfaguara) es una mezcla prometedora de novela ecuestre y de intriga, de ambiciones de este siglo y amazonas de leyenda que se presenta hoy a las 20.00 en la Asociación de la prensa de Cádiz y el día 19 de noviembre en la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre de Jerez.
-¿Cómo es Centhæure?
-Es un acrónimo. Se trata del Centro de Nuevas Tecnologías Hípicas, Alta Escuela y Universidad de las Ramas Ecuestres. No existe en la realidad, pero en la novela se dedican a alta escuela y también orientan su trabajo para entrenar caballos para otras modalidades deportivas como el concurso completo, el salto, el polo… Los caballos son propiedad del centro o de los magnates que invierten en caballos buenos y en darles un entrenamiento de elite con jinetes españoles, muchos de ellos olímpicos. En ese ambiente sofisticado y de lujo comienzan a ocurrir cosas extrañas. De pronto, los caballos matan a los jinetes. Continue reading