Category Archives: Cosas De Comé

Una mañana con Ricardo Sanz

Ella , clienta del exclusivo local japonés de Kabuki Wellington en Madrid, tendría unos treinta años. Terminó su comida y preguntó por el chef: «Usted es el hombre que más placer me ha dado sin tocarme». Así, sin paños calientes, y delante de su marido. Él era Ricardo Sanz de Castro, madrileño menudo de 51 años, considerado por la crítica gastronómica como el mejor ‘japo’ de Madrid. O el mejor madrileño de Japón.

No se quejen tanto, que no es tan desagradable hacer periodismo… Monforte, me acordé de tí.

El samurai del sushi

Bachata en adobo

En el Adobo (Rosario esq. Beato de Cádiz) Juan ha cambiado a Camarón por la bachata. Ha llegado el verano, digo.

Aprovecho para saludar, que dijo aquella. El Adobo cierra tarde. Muy tarde. Ideal para periodistas con mucha hambre y más sed. No se pierdan:

  • Obviamente, el adobo. Cualquiera de sus especialidades, sobre todo las caballitas
  • Las ventrechas
  • Los boquerones en vinagre.
  • El montadito de Serranito Guay.
  • El menudo (“Dios qué gaseosa, la ostia”)
  • Los chocos y el pescado frito en general, para los no iniciados.

Y no se les ocurra decir lo que aquella guiri, que le preguntó a Juan si las mandíbulas de tiburón que cuelgan de la pared eran de verdad.

Afrodita

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 Adiós a las ostras, el polvo de cuerno de rinoceronte y los higadillos de salamandra. Ni el Viagra puede con las ortiguillas de Cádiz. Ya me estoy imaginando los correos de spam: “Special offer: Ortiguillas from Cádiz, 50%. Bargain.” Al tiempo.

+ Foto | Tomada en la calle de La Palma.

Pocas papas para mucho choco

Pescadores de Nueva Zelanda han capturado el calamar más grande que se haya encontrado jamás. El gran choco tiene 10 metros de largo y unos ojos del tamaño de las ruedas de un coche. Les digo que la carne de estos gigantes es generalmente tóxica, pero todo el que me encuentro en Cádiz ya está imaginando lo que sería el animal metido en una olla con bien de papas. ¿Qué piensas Monforte?
+ Foto Reuters.

Jamón busca jamonero eventual

Lo que son las cosas. Salvo honrosas excepciones, la situación normal de una alacena en España es la siguiente:
– 1 jamonero; 0 jamones.
Cómo es que la mía se encuentra ahora con:
– 2 jamones; 0 jamoneros.
Es decir, que mis jamones buscan jamonero, aunque dicen que mejor de ‘prestao’, ya que para qué comprar un jamonero si se va a quedar sólo en breve, abandonado durante meses como la gran parte del colectivo de jamoneros en paro, que son los más.
Vaya, que se cambia jamonero por tapa de jamón y copita de mazanilla. Yo pongo el cuchillo.

Jamón busca jamonero eventual

Lo que son las cosas. Salvo honrosas excepciones, la situación normal de una alacena en España es la siguiente:
– 1 jamonero; 0 jamones.
Cómo es que la mía se encuentra ahora con:
– 2 jamones; 0 jamoneros.
Es decir, que mis jamones buscan jamonero, aunque dicen que mejor de ‘prestao’, ya que para qué comprar un jamonero si se va a quedar sólo en breve, abandonado durante meses como la gran parte del colectivo de jamoneros en paro, que son los más.
Vaya, que se cambia jamonero por tapa de jamón y copita de mazanilla. Yo pongo el cuchillo.

Jamón busca jamonero eventual

Lo que son las cosas. Salvo honrosas excepciones, la situación normal de una alacena en España es la siguiente:
– 1 jamonero; 0 jamones.
Cómo es que la mía se encuentra ahora con:
– 2 jamones; 0 jamoneros.
Es decir, que mis jamones buscan jamonero, aunque dicen que mejor de ‘prestao’, ya que para qué comprar un jamonero si se va a quedar sólo en breve, abandonado durante meses como la gran parte del colectivo de jamoneros en paro, que son los más.
Vaya, que se cambia jamonero por tapa de jamón y copita de mazanilla. Yo pongo el cuchillo.