Monthly Archives: January 2007

La ley del Falla

Le dijeron a uno, que es novato en esto de gallineros y ambiguses, que en el concurso se repartía estopa a los poderosos que utilizaran mal su poder y que no se cortaban un pelo, que eran valientes sin dejar títere con cabeza si se trataba de dar un castañazo (dialéctico se entiende). E iba uno diciendo esto por el mundo cuando le preguntaban; ahora sabe el novato que lo que le vendieron y vendió no es cierto. Que hay leyes en el Falla que obligan a los autores a dar coba siempre a los mismos. Que no digo yo que no lo merezcan, oiga, pero la merecen todos. Que si se trata de dar al poderoso se le dé al poderoso local, véase la Teo, pero también a Zapatero. A Aznar y a Román. Y a Chaves…
Que si se cuenta la tragedia de Astilleros se diga también lo que cuesta a una provincia bloquear sus entradas. Pues no. Llegado 2007, una copla recuerda a Sadam Husein como método para llamar carajote a Ansar (nada desencaminado en mi opinión), y sin decir que el irakí era un hijoputa con elevalunas de serie. Señores, un poquito de valentía. Que decir en el Falla que Teófila es fea por enésima vez sin meterse con sus colegas (pese a que la edil no sea Bo Derek), ya no es valiente; ni decir que los gaditanos se van a Castellón, como si Cádiz fuera el único paraíso con emigrantes.
Saben que, pese a ser cierto, el color de pelo de la alcaldesa no es la única cara de la realidad. Conocen otras muchas más. Sean valientes, cuéntenmelas y manden a Castellón esas puñeteras leyes no escritas del Falla. Que no se diga.

+ Artículo publicado hoy, 30/1/2007 en el suplemento de Carnaval de LA VOZ de Cádiz

La ley del Falla

Le dijeron a uno, que es novato en esto de gallineros y ambiguses, que en el concurso se repartía estopa a los poderosos que utilizaran mal su poder y que no se cortaban un pelo, que eran valientes sin dejar títere con cabeza si se trataba de dar un castañazo (dialéctico se entiende). E iba uno diciendo esto por el mundo cuando le preguntaban; ahora sabe el novato que lo que le vendieron y vendió no es cierto. Que hay leyes en el Falla que obligan a los autores a dar coba siempre a los mismos. Que no digo yo que no lo merezcan, oiga, pero la merecen todos. Que si se trata de dar al poderoso se le dé al poderoso local, véase la Teo, pero también a Zapatero. A Aznar y a Román. Y a Chaves…
Que si se cuenta la tragedia de Astilleros se diga también lo que cuesta a una provincia bloquear sus entradas. Pues no. Llegado 2007, una copla recuerda a Sadam Husein como método para llamar carajote a Ansar (nada desencaminado en mi opinión), y sin decir que el irakí era un hijoputa con elevalunas de serie. Señores, un poquito de valentía. Que decir en el Falla que Teófila es fea por enésima vez sin meterse con sus colegas (pese a que la edil no sea Bo Derek), ya no es valiente; ni decir que los gaditanos se van a Castellón, como si Cádiz fuera el único paraíso con emigrantes.
Saben que, pese a ser cierto, el color de pelo de la alcaldesa no es la única cara de la realidad. Conocen otras muchas más. Sean valientes, cuéntenmelas y manden a Castellón esas puñeteras leyes no escritas del Falla. Que no se diga.

+ Artículo publicado hoy, 30/1/2007 en el suplemento de Carnaval de LA VOZ de Cádiz

La ley del Falla

Le dijeron a uno, que es novato en esto de gallineros y ambiguses, que en el concurso se repartía estopa a los poderosos que utilizaran mal su poder y que no se cortaban un pelo, que eran valientes sin dejar títere con cabeza si se trataba de dar un castañazo (dialéctico se entiende). E iba uno diciendo esto por el mundo cuando le preguntaban; ahora sabe el novato que lo que le vendieron y vendió no es cierto. Que hay leyes en el Falla que obligan a los autores a dar coba siempre a los mismos. Que no digo yo que no lo merezcan, oiga, pero la merecen todos. Que si se trata de dar al poderoso se le dé al poderoso local, véase la Teo, pero también a Zapatero. A Aznar y a Román. Y a Chaves…
Que si se cuenta la tragedia de Astilleros se diga también lo que cuesta a una provincia bloquear sus entradas. Pues no. Llegado 2007, una copla recuerda a Sadam Husein como método para llamar carajote a Ansar (nada desencaminado en mi opinión), y sin decir que el irakí era un hijoputa con elevalunas de serie. Señores, un poquito de valentía. Que decir en el Falla que Teófila es fea por enésima vez sin meterse con sus colegas (pese a que la edil no sea Bo Derek), ya no es valiente; ni decir que los gaditanos se van a Castellón, como si Cádiz fuera el único paraíso con emigrantes.
Saben que, pese a ser cierto, el color de pelo de la alcaldesa no es la única cara de la realidad. Conocen otras muchas más. Sean valientes, cuéntenmelas y manden a Castellón esas puñeteras leyes no escritas del Falla. Que no se diga.

+ Artículo publicado hoy, 30/1/2007 en el suplemento de Carnaval de LA VOZ de Cádiz

Hércules baguetero

Hércules, el currela dominator (manda narices que el titán de los 12 trabajos sea el fundador de la capital del paro) ha abierto un bar de bocatas frente al Estadio Carranza, él que cambió el mundo a base de cachetazos a Gerión, el mismo que abrió con sus manos el estrecho de mar que cruzaron descubridores sin miedo y que hoy surcan las tablas y velas rosas de los niños pijos del kite surf. Ahora está tranquilo y en su barra de La Laguna ya no quiere saber nada de torres, déjate chaval y sólo se preocupa por los pedidos, dos cervecitas y una bagué de palometa con roquefort, “oído cocina”. Él gigante que aparecía en los escudos con un león en cada mano, símbolo de la fuerza el hombre y dominio de lo salvaje, lleva en las manos dos bagués de lomo con pimientos, hay que comer. El poder está en el bocata. Cómo hemos cambiado…

Hércules baguetero

Hércules, el currela dominator (manda narices que el titán de los 12 trabajos sea el fundador de la capital del paro) ha abierto un bar de bocatas frente al Estadio Carranza, él que cambió el mundo a base de cachetazos a Gerión, el mismo que abrió con sus manos el estrecho de mar que cruzaron descubridores sin miedo y que hoy surcan las tablas y velas rosas de los niños pijos del kite surf. Ahora está tranquilo y en su barra de La Laguna ya no quiere saber nada de torres, déjate chaval y sólo se preocupa por los pedidos, dos cervecitas y una bagué de palometa con roquefort, “oído cocina”. Él gigante que aparecía en los escudos con un león en cada mano, símbolo de la fuerza el hombre y dominio de lo salvaje, lleva en las manos dos bagués de lomo con pimientos, hay que comer. El poder está en el bocata. Cómo hemos cambiado…

Hércules baguetero

Hércules, el currela dominator (manda narices que el titán de los 12 trabajos sea el fundador de la capital del paro) ha abierto un bar de bocatas frente al Estadio Carranza, él que cambió el mundo a base de cachetazos a Gerión, el mismo que abrió con sus manos el estrecho de mar que cruzaron descubridores sin miedo y que hoy surcan las tablas y velas rosas de los niños pijos del kite surf. Ahora está tranquilo y en su barra de La Laguna ya no quiere saber nada de torres, déjate chaval y sólo se preocupa por los pedidos, dos cervecitas y una bagué de palometa con roquefort, “oído cocina”. Él gigante que aparecía en los escudos con un león en cada mano, símbolo de la fuerza el hombre y dominio de lo salvaje, lleva en las manos dos bagués de lomo con pimientos, hay que comer. El poder está en el bocata. Cómo hemos cambiado…

El planeta se derrite

El cambio climático no sólo se mide en la altura del nivel del mar. También se nota en la manera en que los topolinos (helados de Los Italianos de la calle Ancha de Cádiz) corren derretidos por los antebrazos de los clientes:
“Marco expuso que a una temperatura de 30º un topolino tarda en derretirse 17 minutos. Teniendo en cuenta que un ciudadano medio con lengua estándar necesita 122 sorbios para deglutir el helado, hasta ahora se podía llevar una media de 7,17 lengüetazos por minuto para comerse el topolino, aunque aclaró que no incluía en este cálculo el barquillo.
El investigador señaló que como sigan derritiéndose los polos, el Norte y el Sur, no los de Avidesa, la temperatura irá subiendo por lo que el Topolino durará cada vez menos tiempo en estado solidomantecoso y pasará a estado cardichi en menos tiempo, por lo que vamos a coger más velocidad en la lengua que un caniche bebiendo agua.
En este sentido señaló que en la Policlínica de Peruggia, donde existe gran afición también a los topolinos, ya habían sido tratados varios pacientes con estrés del paladar y esguinces de lengua, mostrando varias fotos de gente con la lengua inyesá…”
(Lea toda la crónica repellada de Pepe Monforte)

Foto Tomada del set de Mona eh en Flickr

El planeta se derrite

El cambio climático no sólo se mide en la altura del nivel del mar. También se nota en la manera en que los topolinos (helados de Los Italianos de la calle Ancha de Cádiz) corren derretidos por los antebrazos de los clientes:
“Marco expuso que a una temperatura de 30º un topolino tarda en derretirse 17 minutos. Teniendo en cuenta que un ciudadano medio con lengua estándar necesita 122 sorbios para deglutir el helado, hasta ahora se podía llevar una media de 7,17 lengüetazos por minuto para comerse el topolino, aunque aclaró que no incluía en este cálculo el barquillo.
El investigador señaló que como sigan derritiéndose los polos, el Norte y el Sur, no los de Avidesa, la temperatura irá subiendo por lo que el Topolino durará cada vez menos tiempo en estado solidomantecoso y pasará a estado cardichi en menos tiempo, por lo que vamos a coger más velocidad en la lengua que un caniche bebiendo agua.
En este sentido señaló que en la Policlínica de Peruggia, donde existe gran afición también a los topolinos, ya habían sido tratados varios pacientes con estrés del paladar y esguinces de lengua, mostrando varias fotos de gente con la lengua inyesá…”
(Lea toda la crónica repellada de Pepe Monforte)

Foto Tomada del set de Mona eh en Flickr

El planeta se derrite

El cambio climático no sólo se mide en la altura del nivel del mar. También se nota en la manera en que los topolinos (helados de Los Italianos de la calle Ancha de Cádiz) corren derretidos por los antebrazos de los clientes:
“Marco expuso que a una temperatura de 30º un topolino tarda en derretirse 17 minutos. Teniendo en cuenta que un ciudadano medio con lengua estándar necesita 122 sorbios para deglutir el helado, hasta ahora se podía llevar una media de 7,17 lengüetazos por minuto para comerse el topolino, aunque aclaró que no incluía en este cálculo el barquillo.
El investigador señaló que como sigan derritiéndose los polos, el Norte y el Sur, no los de Avidesa, la temperatura irá subiendo por lo que el Topolino durará cada vez menos tiempo en estado solidomantecoso y pasará a estado cardichi en menos tiempo, por lo que vamos a coger más velocidad en la lengua que un caniche bebiendo agua.
En este sentido señaló que en la Policlínica de Peruggia, donde existe gran afición también a los topolinos, ya habían sido tratados varios pacientes con estrés del paladar y esguinces de lengua, mostrando varias fotos de gente con la lengua inyesá…”
(Lea toda la crónica repellada de Pepe Monforte)

Foto Tomada del set de Mona eh en Flickr

Sergio en Ucrania o ‘Qué lejos estoy y qué poquito me quejo’

Sergio, filólogo, periodista, entrevistador de ninfas a discreción, chirigotero con el Vera y parroquiano del Café Levante está en Ucrania y le toca currar allí en Carnaval en lugar de hacer de Franco en el Falla. Testimonio sobre su opinión sobre los bañadores de allí en una entrevista de Canal Sur por Carnaval en ‘Aje más allá del peaje’. Se te echa de menos.

Vía Chirigota del Vera