Monthly Archives: December 2008

Tiene acero

22 de enero de 1908. La pequeña Elena venía al mundo con premio en las minas de San Platón. Hace más años de lo que mandan las leyes del corazón, cambió con un siete en el alma las jaras de Huelva por los helechos en Deba y después en San Sebastián. Luego llegamos todos nosotros. “Primavera y poesía, ¡toda la vida!” Ese es su lema.

Aún hoy reposa en su mesilla un ejemplar de Platero con las esquinas gastadas de pasar las páginas, como un himno al mundo al que saludó aquella mañana de Lotería, las mismas que leo esta mañana pensando en ella.

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: “¿Platero?”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel…

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra… Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

— Tiene acero…

Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

Felices cien años, abuela.

Feliz Navidad

Escoger una foto de todas las de un año es como intentar escoger un beso. Imposible. Dejo para las primeras planas los Obamas y los inversores tirándose de los pelos. Nadando con chocos elige esta foto como su foto del año justamente porque no lo será en otro sitio.

Es de Luis Vasconcelos, de Reuters. Una mujer resiste ante la policía que quiere desalojar a 200 personas de sus tierras en Manaus (Amazonas, Brasil) para deforestarlas. Los agentes utilizaron porras, gases y perros entrenados. Los campesinos intentaron resistir en vano con arcos y flechas.

Dios bendiga al fotoperiodismo y proteja a esta gente.

Disculpen la amargura y Feliz Navidad a todos.

+ Os podéis dar una vuelta por aquí si tenéis tiempo.

Ana

Si hubieran nacido en el mismo lustro, en ese momento ya se habrían dado la mano. Se veía Madrid al fondo bajo su boina ácida de humos, más allá de la lengua verde de la Sierra. Empezaba a oscurecer. Habían bebido cuatro o cinco vasos que servía con educación germánica un camarero con bigote y gafas que asomaba por encima de una minúscula pajarita. Hacía cuatro horas que la grabadora había dejado de funcionar. La vieja escritora apuró su vodka con naranja –tal vez fuese un whisky– antes de responder la enésima pregunta. Le miró: “Lo más sabio que te puede decir alguien es no lo sé“. Un vaso más tarde se despidieron con un abrazo largo y, al darse la vuelta, el joven periodista, un niñato, no supo si enviarle un ramo de margaritas de los que se regalan las abuelas o escribirle una carta de amor. Cuando ve su fotografía en la prensa, sigue lamentando no haber hecho ninguna de las dos.

+ Foto | Ana María Matute, por Juan M. Espinosa. EFE.

Pathé

Cuando Pathé Cissé llegó a Tenerife en 2006 tras su pulso a muerte con el mar y el Destino, permaneció tumbado, mareado, exhausto. Al despertar en su nueva vida de inmigrante en un centro de reclusión, decidió explicar al mundo y a sí mismo quién era él y porqué estaba allí. «El primer bolígrafo me lo regaló un policía nacional». Pidió un papel. Soy joven. Nací el 19 de agosto de 1977 en un pequeño barrio periférico de Dakar (Senegal), en una familia modesta de once hijos. Mi padre y mi madre se divorciaron hace 14 años. Con pulso tembloroso y la determinación titánica que a veces tienen los hombres comenzó La Tierra Prometida, Diario de un emigrante, un relato en carne viva de una de las miles de historias que se ahogan día a día entre las cifras de los informativos de televisión. Ayer el el Salón Regio del Palacio Provincial, Pathé -vendedor ambulante y voluntario en la Cruz Roja- dio voz a los que no la tienen con la presentación de su libro, editado por la Diputación.

Occidente, con sus agoreros de las crisis y sus teorías sobre la vitalidad del Nasdaq sabe muy poco de ellos. Desde este lado de la orilla es «imposible comprender» cómo sobrevivía Pathé con diez hermanos y una madre abandonada por su padre soldado en Dakar. «Ella no tenía trabajo y vendía cosas. Pescado, fruta…» Por aquel entonces, el protagonista de la historia tuvo que dejar sus estudios de técnico en informática y buscarse la vida para dar de comer a los suyos. «Trabajaba de albañil cuando podía, por un euros la jornada».

-¿Cuándo y porqué decide venir a Europa?

-Escuché que había gente que llevaban a otros a Europa. Pregunté, decidí que tenía que hacerlo y hice algo. No teníamos dinero, así que mi madre hipotecó la casa y nos dieron mil euros para el viaje y la manutención de mis hermanos pequeños.

-¿Qué pensaba su madre?

-Mi madre me decía «Tú no sabes nada». Ella tiene la creencia de África que piensa que cada persona tiene su día para triunfar y que hay que esperar… Pero yo era decidido. Era el único que sabía que podía llegar a algo. Hablé con unas personas que nos llevaban en pequeñas piraguas hasta una grande en alta mar. Éramos 98 personas. Continue reading

En papel: ‘Por el amor de Dios’

Por el amor de Dios se puede ir a la guerra, darse al prójimo, hacer alfajores y hasta dormir tranquilo. En Cádiz algunos hacen cosas muy extrañas por el amor de Dios. Este sentimiento provoca jocosas historietas, vodeviles con olores a incienso, una suerte de feuilletones periódicos al estilo de rezar en tiempos revueltos, tan revueltos como estos, sin que se haya descubierto aún la ganancia de ninguna familia de pescadores, que se sepa. El amor de Dios ha creado en Cádiz en los últimos tiempos sucedidos literarios tan deliciosos como asombroso periplo del Cristo en la paquetera, la espinosa polémica sobre la Borriquita o el sentido del recorrido, igual o más importante que el sentido de la vida. Para algunos.
«Te debes divertir en Cádiz», dice un email, mientras los cimientos de la santa semana se sacuden con la denuncia de una cadena de correos en la que se ponen algunos como los trapos, verdes como hoja de perejil y se denuncian unos a otros. Dijo San Juan de la Cruz que el alma que está enamorada de Dios es gentil, humilde y paciente aunque no contaba con una trama como la que viven los cofrades de Cádiz. Ni con un ex presidente del Consejo de Hermandades al que se le va la mano con sus epístolas electrónicas.

El dimitido cofrade, desconocía que los expertos recomiendan hoy en día, además de una vida sana baja en carbohidratos, respirar y pensar dos veces antes de darle al botón de send, que fue lo que debió hacer San Pablo antes de enviar su Carta a los Corintios. Por eso dio en el clavo: «El amor (…) es servicial; no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad».

Mientras tanto, a uno que yo me sé le clavan una multa un domingo por la noche por aparcar frente a un bar en la Punta, en «zona de movida juvenil». Por el amor de Dios, eso mismo.

+ Artículo publicado el 12/12/2008 en LA VOZ.

‘Lucid dreams’

Lucid dreams es cuando usted consigue controlar sus sueños. Es posible que le haya ocurrido alguna vez. Es cuando se mueve conscientemente dentro de ellos. Salta desde los puentes, vuela entre edificios, puede ser muy rápido, encontrar a gente, visitar Laponia o tomar un gintonic en el Sax de San Remo, seguir viendo el documental mientras duerme la siesta. Si lo ha conseguido, sabrá lo divertido que resulta.

‘Lucid dreams’ es también la última de Franz Ferdinand -les conocerán de maravillas como esta-, que saca disco el 26 de enero (‘Tonight’, se llamará). Yo no puedo dejar de escucharla esta noche.

Como todavía no hay vídeo, pues les pongo este que además de contener la canción, es también de rugby. No tiene que ver, pero también me pirra. Hala.

Sweep slides on my stereo
Short wave ’round my rodeo
Became from that of Savalon
But I’m flying to Istanbul

Oh so why don’t you meet me there?

Â

‘Mervelié’, les digo.

Los muertos de la movida

Hubo un día en que a las cabezas pensantes de Cádis se les ocurrió terminar con el botellón creando un botellódromo. Cerraron la Punta de San Felipe como un pequeño espacio en el que vale todo. Vale que chavales de 16 años se pongan hasta las manillas de todo tipo de drogas, valen las peleas, vale todo. Los coches de los vecinos de la Muralla de San Carlos, a la salida saben biende qué va eso. La policía se queda en la entrada de la Punta mientras decenas de anormales enpastillados viven su pà rticular dolce vita a patadas con los retrovisores de los coches, las papeleras, los mendigos que duermen bajo los árboles de la plaza de España.

Mi coche bien lo sabe. No le queda ni un espejo retrovisor. Los han roto cuatro y tres veces a patadas, sin que la policía haga nada al respecto. Ayer intentó salir de aquel desastre de golpes y aparcó en la puerta deun pub en La Punta, sobre raya blanca –qué casualidad–, en una zona que en principio está vigilada por la policía.

Esta mañana, el absurdo se presentó en su cristal en forma de papel rosa. Multa “por aparcar en zona de movida juvernil”. Los muertos de la movida, digo. Vale todo, menos aparcar.