Monthly Archives: February 2009

En papel: ‘Pasodoble al borroka’

Pa parapapaparapapara, papapará… La gente habla mucho de Lazkao y de su kale borroka… y eso ni es calle ni es barroca. Yo que entiendo una mijita de lucha callejera porque me he llevao treinta años recogiendo pelotas de goma en la casa puerta de mi bloque… Lo de Lazkao es de aficionao.

No… que si lo ha querido hacer a cara descubierta… No… que si pilló la maza porque era lo primero que tenía a mano… No… que si estaba hasta el lauburu de ver su pueblo desfigurado por aquella bomba… ¿Desfigurado, dices?… ¿Desfigurao la cara de armario de las nekanes cuando van en las manifestaciones!

El terror callejero es un arte muy importante que solamente está al alcance de muy poquitos privilegiaos. La próxima vez léete un manual por internet de los que han escrito esos mataos. Y no te veas más esposao. Esto es una cosa muy fácil. Nada de valentías a la luz del día. Tú por la mañanita te estás en tu casita y al mediodía te vas con un coleguita a la herriko de la eskina. Tu hazme caso a mí, que esto se lo he visto yo a ellos toda la vida. Te bebes dos o tres botellas de sidra y te llevas los cascos. Luego con el morazo te vas a la gasolinera, te compras tres litros de lo más baratito con un mecherito. Te vuelves a casa, haces jirones esa camiseta que te regaló tu primo de Madrid 2012 que no te puedes poner porque te cortan el punto. Luego coges el mechero, la botellita y te ves el Mira quién baila.

Cuando todo esté tranquilo, y se haya terminado el mogollón te vas tú pa la herriko con tus cóctel molotov. Los tiras por la luna así… pumpumpum. y le soplas luego así… pumpumpum, hasta que haga su llamita.

Y no te cojas las maletas y te pires a Alicante, que te van a llevar p’alante. Tú te metes en casa, a mirar detrás de los estores y llamas al Gara pa que vengan con los extintores…

No ha nacido aún quién le encuentre el final gracioso al pasodoble.

“Pasodoble al Punpunpun”, por Carmelo

Me tomo la licencia de traer a Carmelo como firma invitada sin ni siquiera invitarlo para que lean ‘Pasodoble al Punpunpun’, que ha publicado en LA VOZ esta mañana.

Con tré palabra (o tré nomatopeya) el Selu ha definio a la perfesión una de las corriente ideológica predominante en el pueblo de Cádi. El punpunpunismo.

No es la única ideología, que también se dan mucho el carajismo, manifestá en esa frase «¿A mi qué carajo mimporta?» y el carpismo cuyos másimo esponente se encuentran a estas hora acostao superando la resaca. Pero el carpismo y el carajismo tendrán su desarrollo otro día. Hoy nos vamo a sentrá en el punpunpunismo.

Porque el punpunpunismo ha impresnao desde antiguo el pensamiento del gadita. Sin ir má lejo, Hércule fundadó era un gran punpunpunista que lo mismo te separaba dó continente, te fundaba una siudá, que lidiaba al toro de Creta. La esensia del punpunpunismo se sigue asvirtiendo en las calle gaditana. Sólo hay que pegá el oido a alguna conversasión y descubrí cómo se mantiene esa capasidá pa sentá cátedra con cada palabra. Y o si no, escuchá a Juanelo en sus comentario de Carnavá pa sabé que el punpunismo sigue vivo.

Pero el punpunpunismo también tiene riesgo, tambien causa perjuisio. Porque, a vese, alguno gaditano no saben asimilá sus contenido. Ahí están esos tré mil que firmaron pa que salvaran la Aduana cuando lo má paresio a un edifisio histórico que han visto son las estatua de arena que hasen los jipy en la playa del Vitoria. O esos que opinan los lune sobre el partio del Cádi y no pisan Carransa ni pa entrá en el Supersó.

Pero sin duda, la úlima muestra de los peligro del punpunpunismo se la encontró el propio Selu en la Siudá de Cádi a eso de las sinco de la mañana. Porque fue un mal ejersisio de punpunpunismo dejá a su chirigota sin el primé premio má meresio de los último año. Y es que puntuan sin sabé.

Más de Carmelo.

El ingenio de Cádiz

Que si cada uno tine su gusto, que si han conectado con el público, que si están muy graciosos, que si pamplinas. Partiendo de la base de que no hace falta saber de carnaval para hablar de carnaval, algunas cochas que escuché ayer en el Falla son un insulto al la inteligencia. Me referiré a la chirigota que ha ganado, por ejemplo, y a su pasodoble a la diputada catalana que se metió con el acento andaluz. Bien, pues para rebatirla y criticar su utilización del tópico, dicen que los catalanes no tienen gracia y que son muy agarrados. Es decir, dos por uno. No contentos con atacar a los catalanes con dardos tan certeros y originales, nunca escuchados hasta el momento y que probablemente cambien para siempre los chistes sobre los habitantes de aquella comunidad, reivindican la cultura andaluza. Dicen que aquí nació Machado. Debe ser que si en Andalucía no hubieran nacido Machado, Becquer y Lorca serían todos los andaluces tontos de baba y no sabrían leer, escribir ni hablar.

Bien, pues esta chirigota ha ganado el primer premio. Esto es el ingenio de Cádiz, según el concurso del Falla, la fiesta de la palabra, un insulto a la inteligencia. Dios mío qué ganas de calle…

God bless Selu

Este año son Los enteraos. No se pierdan este pasodoble dedicado a Teófila Martínez. En Youtube hay casi todo de ellos de cuartos p´alante. Y ahora el popurrí.

Dios bendiga a la chirigota de Selu.

La comparsa del miedo

En esta recientisima pero intensa carrera de aficionado, nunca he sido muy de comparsas, aunque admito nuevas sensaciones en su observación. Las peores le sugieren a uno pena o chirrío auditivo, enfado por la demagogia de las letras, de muchos golpes en el pecho que no lo serían si el autor –ya no digo el intérprete– fuese sincero consigo mismo, de enfermedades, mariluces y argumentos que se merecen un bicentenario. Con todo, las ve uno y descubre sensaciones nuevas. La última es miedo físico. Cuando se obrsevan los gestos de determinados comparsistas no se sabe si te van a cantar una copla o arrear un guantazo. Lo dicho, miedo.

En papel: ‘Google sabe dónde estás’

Dice un proverbio indio que ninguna máquina será nunca capaz de hacer una flor, cosa que todavía está por ver. Allí se van a vender ordenadores portátiles a partir de verano por 7,71 euros, una noticia que plantea si los que se compran en Cádiz son cien veces mejores o sólo cien veces más caros. A la espera de conseguir fabricar la flor, las nuevas tecnologías se están dedicando a hacer monerías que satisfagan a un ingente mercado de cientos de millones de capullos.

La última la firma Google, que se ha sacado de la manga Latitude, un programa que permite a los mortales saber dónde están otros mortales en cada momento. El descubrimiento es comparable a la energía nuclear, por el ingenio y también por el peligro. El invento de partir los átomos hubiera sido estupendo si el humano fuese estupendo, cosa demostrablemente falsa sin ayuda de ninguna fórmula.

Lo de la guasa del Latitude es otra bomba de relojería. Ayer por la mañana hizo saltar por los aires las trolas de los niños a sus padres, las cervecitas con los amigos -o amigas, no te enfades, Bibiana- en la peña enmascaradas de reuniones de trabajo, los ensayos de carnaval que se alargan con tres hielos, las visitas a las zapaterías de los funcionarios, las mentiras a los jefes, el escaqueo, las sorpresas, los asaltos febriles de los amantes en hoteles de ciudades extrañas elegidas al azar.

Dinamita. La compañía acaba de terminar con el término perderse. Para latitudes sociales como la de Cádiz, el invento puede suponer un cataclismo parecido a la pérdida de la industria, como el soterramiento, pero al revés. Tendrá que replantearse su concepción del mundo. A partir de ahora, todos sabrán dónde están todos. También lo sabrán Google y su base de datos, y hacer una flor no está precisamente dentro de sus objetivos.

Artículo publicado en LA VOZ DE CÁDIZ el 5/2/2009