Monthly Archives: April 2009

‘Autoobituario’

Lo malo que un periodista se vaya otro barrio es que no puede editar su propio obituario. Toda una vida intentando no escribir tópicos para que venga uno a decir de tí que eras “amigo de tus amigos”, “un padre excepcional”, que amabas la vida o que eras “un periodista de raza”, en el mejor de los casos.

De entre los deseos del que escribe, descansar en tal o cual coordenadas del Cantábrico que conocen los suyos, y una pequeña maldad. No sabe quién quiere que le escriba el suyo, pero sabe quién quien no quiere que lo escriba y pide que se mantenga el anonimato del no invitado.

El 28 de abril es un buen día para irse al otro barrio y es el que le ha tocado a Javier Ortiz, que ha dejado en nevera su propio obituario. Aquí va. Descanse en paz. Â

…Y todo para acabar con algo tan vulgar como la muerte. Por parada cardio-respiratoria, como queda dicho. En fin, otro puesto de trabajo disponible. Algo es algo.

Lejos de todas tus leyes

Defiéndeme de las fuerzas contrarias,
en el sueño nocturno cuando no soy consciente,
cuando mi sendero se hace incierto.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
Devuélveme a las zonas más altas,
a uno de los reinos de calma.
Es tiempo de escapar de este ciclo de vida.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
¿Por qué los gozos del más profundo afecto
o del anhelo más sutil de pulso
sólo son la sombra de la luz?
Recuérdame lo infeliz que me siento
lejos de todas tus leyes.
¿Cómo no malgastar el tiempo que me queda?
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.
¿Por qué la paz de ciertos monasterios
o la armonía vibrante de todos mis sentidos
sólo son la sombra de la luz?

L´ombra della luce, Franco Battiato

Tener Fe

Escuchado en los cursos prematrimoniales en Sevilla.

-Si no te gusta una parroquia o un párroco… te vas a otra. Por ejemplo, si no te gusta un bar, te vas a otro ¿no? ¿O dejas de ir a los bares?

-Ya, coño, pero es que yo no creo en la Cruzcampo.

-(Otro) Yo sí que creo.

En papel: ‘La vergüenza’

No se puede pedir optimismo cuando ni a los toreros les queda vergüenza torera. Que si la tuviesen, Fran y Cayetano hubieran acudido al I Memorial Francisco Rivera que organizaba su primo Canales en Zahara. Que si era precipitado, que si uno no torea en portátiles, que si la abuela fuma. Esas fueron las excusas de una ausencia más que injustificada, deplorable, absurda, cobarde, oiga, que si uno tiene que ir a un memorial por su padre, va. Y punto. Así lluevan banderillas de punta. Pero es normal. Es chachi, cada uno a la suya, símbolo de una fiesta que se pudre como un ballet humanizado, esterilizado de épica, un chuflerío.
Fuera del ruedo, las cosas no están mucho mejor. Si los toreros no tienen vergüenza, los demás, menos. En San Fernando se han dado cuenta de que se han llevado auténticas carretillas de dinero, aunque nadie las ha visto salir. Y eso que abultan.
En las empresas, lo mismo. Tras las lujosas caobas de las mesas de sus despachos, cientos de miles de magnates y otros tantos mangantes se muestran asombrados de la que se les ha venido encima. ¡Huy! Y como solución irrenunciable optan por volver a las condiciones laborales del siglo XIX, con excusas y mirada de pena y asombro, como si las hojas no fuesen a caer en otoño, como si manadas de idiotas de los de 100.000 al año no hubieran caído en que después de la calma venía la tempestad.
Y piden ayuda. Al Estado, para que pague la roncha, al trabajador, que los ponga encima de la mesa. Que deje a su mujer, a sus niños y a sus amigos por arrimar el hombro, que pierda la salud sin un aumento, que muera solo en la guerra de otros, como si fuera a heredar algo de la sangría.

+ Artículo publicado en LA VOZ de Cádiz el 24/4/2009

Periodismo y periodistas

Al principio gira tranquila en pausados círculos de velocidad constante. Ojo, cada vez más rápido, un poquito más. En una espiral sin solución de magnetismo irresistible, más rápido, hasta que el vals termina loco en un hilo de aire que se entierra por la tubería del desagüe para perderse en la inmensidad del mar o la inmundicia de una fosa séptica. Siempre ocurre: el periodista termina escribiendo sobre periodismo. Y terminan por aburrir. Â

En papel: ‘Cosas de vascos’

No todo está tan claro como que los vascos son vascos de Euskadi -que dijo la copla- y en Cádiz no hay vascos para construir. Estamos hechos de un gazpacho de leyendas asombrosas y los científicos e historiadores llevan a txapelazos desde el siglo XV para consensuar qué txistorras ha ocurrido entre el Ebro y el Adour en los últimos 200.000 años. Para hacer un resumen, digamos que puede que los vascos sean el pueblo más antiguo de la tierra y que a Adán y Eva los echasen del piso por hablar en euskera (Eva sería ez y bai, no y sí). O que los cráneos de los vascos demuestren que son descendientes del hombre de Cromagnon o de Túbal, sobrino de Noe, que se instaló en aquellos montes cuando escampó el chaparrón. O que lo que derrumbase los muros de Jericó fuese el Agur Jauna interpretado por la Sinfónica de Euskadi de entonces.
Dicen que los romanos se encontraron con aquellos tipos de habla extraña, que les dieron condición de ciudadanos y el nombre. Vascones. Que los Varduli lucharon en la guardia personal de Mario Gaio y que pasaron a cuchillo a media aristocracia de Roma. Que entraron con los elefantes de Aníbal en Italia y les calentaron el cogote a los francos en Roncesvalles.
Puede que fueran los primeros locos en lanzarse a pescar la ballena. Que sean fuertes, trabajadores, nobles. Que su juramento sea más duro que su frente, que sean bebedores, apostadores, corredores de toros, aventureros y grandes tenores. Que remen como los dioses. Que hayan luchado dentro y fuera, que reventaran más de una docena de veces las fronteras en los confines del mundo. Que los tengan muy bien puestos. Es probable que muchas de estas cosas sean ciertas, pero hoy es seguro que la mayoría de ellos ya no es nacionalista. Sorprendente.

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