Monthly Archives: April 2010

En papel: ‘Cerrado por derrota’

Después de escuchar al tipejo de Standard&Poors, cabe cualquier cosa. Hasta esperar que baje Dios en una nube de entre los cielos, llame a su puerta, abra la alforja y le entregue un maletín con cien millones de dólares. Eso ya lo hizo cuando los panes y los peces, la burbuja de Internet y con las promociones sobre plano. Y las últimas dos le salieron mal. Los comerciantes de Cádiz creían que iba a suceder. Que el Mesías iba a desembarcar y les iba a entrar en el chiringuito a solucionarles la vida. Por su cara bonita. Lo más curioso es la habilidad del español para largarse del campo al primer gol del contrario. Eso es muy nuestro. Después de los barcos, pasó igualito. Se han dado por vencidos antes de pitar el final. Leo absorto declaraciones de un papelero que se queja por haber vendido lo normal y otros doce bandoleros hablando del fracaso que supone levantar la persiana para nada, ‘ome por favó’.
Como no salió el primer día, pues no volverá a salir, ¿para qué intentar nada? Cuelgan ya carteles de ‘cerrado por derrota’ y hordas de ultranacionalistas critican al guiri ese que anda y no gasta, al guiri diesel, con esa cara de bobo que tiene el tío. Cosa que estaría más graciosa si de los naranjos de la plaza de España colgaran fajos de billetes. Pero no. ¿Se han fijado en la cantidad de expertos en turistas que hay por metro cuadrado de barra de bar? Y ninguno admite la única verdad: que a las alemanas les pirran los zapatos de Marypaz. Pues que se los compren en Grecia, que otro día no abren ni los de Urgencias, y que no vengan a tocar las pelotas, que aquí en Cádiz estaban muy bien antes de que los fenicios, los romanos, los genoveses y los comerciantes de América vinieran a rompernos el culo y a hacernos abrir al mediodía. Qué triste abril.

Los muertos de internet

La muerte es el jardín de las preguntas. Algunos se cuestionan sobre el más allá, la reencarnación, el cielo, el infierno y los 21 gramos que pierde el cuerpo con el último hálito de vida. Otros se preguntan quién cuidará de su granja en Facebook mientras ellos se hacen fans de Hades. Hay en el mundo 400 millones de internautas susceptibles de hacerse la pregunta puesto que morirán, seguro. En el mundo terreno, al menos. En el virtual está más complicado dar de mano. ¿Qué sucede con su perfil de Facebook? ¿Quién controlará su correo electrónico? ¿Qué ocurre con todas sus fotos y con su huella digital? ¿En qué limbo digital viven los muertos de Internet?
Seguir vivo en la red no es agradable: al finado ni le va ni le viene, pues está en otra cosa y a los suyos les duele. Se comprende que a nadie le guste ver dos días después del entierro el último mensaje de su amigo en la pantalla: «Hace un buen día, salgo a bucear». Y sucede. Continue reading

Francis Wolff: “En la corrida es necesario que la muerte sea posible”

Que los toreros mueren en la plaza, lo sabe todo el mundo. ¿Rito? ¿Salvajada? Francis Wolff tiene la respuesta. A juicio del filósofo francés de La Sorbona, existen dos principios que sustentan la muerte como «elemento indispensable» de la fiesta de los toros. «La corrida es una representación necesaria en la que el animal debe morir y el hombre no», dice. «El segundo principio es que el torero debe matar al toro poniendo su propia vida en juego.Es la muerte necesaria del animal y la necesaria posibilidad de muerte del matador. Si no existe esa posibilidad, la corrida pierde su sentido». ¿Por qué se la juegan?Wolff remite al filósofo alemán Hegel. La idea es que la «lucha por la libertad es del hombre que pone su vida en juego ya que es el único que tiene consciencia de que puede morir. El animal no es consciente, pero el hombre sí, y puede poner un valor por encima de su vida». La presencia de la tragedia en la corrida es extraña «ya que vivimos en una sociedad en la que la muerte es un tabú social y donde la ideología dominante nos describe un mundo siempre sano, joven e higiénico. En los toros es necesario que esa muerte sea posible».

+ Publicado en el suplemento V de Vocento el 27 de abril.

En papel: Con la muerte en las femorales

Los toreros no están hechos de otra pasta. Es mentira. A «las cinco en sombra de la tarde», a las terribles cinco de la tarde de García Lorca, los toreros son como los demás humanos. A esa hora maldita, cuando les llevan en volandas como muñecos desmadejados por los estrechos callejones de pasos acelerados, con las manos intentando taponar lo imposible, desmayados y blancos de dolor, los matadores mueren como los demás humanos. El enésimo susto de José Tomás, esta vez en Aguascalientes el sábado, con la vida yéndosele por aquel oscuro túnel rojo en el triángulo de Scarpa y los médicos pidiendo sangre por megafonía, recuerda la verdad de la fiesta de los toros, que no es otra que la verdad de la muerte. De una muerte certera, fría, real y consistente como las cajas de madera que han paseado los cuerpos de los toreros en los ruedos. Tan cierta como que el cuerpo humano tiene cinco litros de sangre, ni uno más, y que cuando se derraman no queda nada por hacer. Continue reading

Delincuencia juvenil

La redacción de Nadando con chocos no suele enviar este tipo de vídeos acerca de la violencia o delincuencia, más si es juvenil, pero valga esta excepción por la luz que arroja sobre los problemas de la sociedad de hoy en día.

Miss pistolas

Si hubiera nacido en el París de los años 30, probablemente habría desfilado con un conjunto de Chanel, pero le tocó el México del siglo XXI. Luce Miss Pistolas un modelo de chaleco antibalas de última generación con gorra de poli -de los que aparecen en las noticias de asesinatos-, cinturón con porra y automática arrimada al sugerente muslo derecho. Así sale ella, con sus medias de rejilla, sus uñas perfectas, sus ojazos y sus dos cachas, sensual y delicada, en uno de los países del mundo en los que silban más balas por metro cúbico de aire.
La escena tiene algo de ’streaptease’ de maciza en motel de carretera, aunque se trata de una muestra profesional. En la imagen lo importante son las armas de matar que lleva ella con su sonrisa de tensa dignidad. Estamos en la feria Expo Seguridad, el evento que reúne en Ciudad de México el último grito en las ‘balaceras’ de América Latina, que es un grito muy largo. Se desconoce aún si las armas que luce terminarán en manos de los policías o de los delincuentes, a un lado u otro de una línea demasiado difusa.
No faltarán manos para empuñarlas. México es uno de los países en los que la delincuencia y los asesinatos han crecido más en los últimos años. Si se le pueden poner números a la muerte, cabe decir que desde 2006 han fallecido 22.000 personas de forma violenta.
Sin duda, hay mercado. El país se desangra por ciudades en parada cardiorrespiratoria como Ciudad Juárez, ese concepto espacial que llena las noticias de sábanas manchadas de rojo y sangre coagulada sobre las aceras. Un lugar en el que ya no quiere vivir nadie, la capital de las viudas y las madres que sobreviven a sus hijos.
México. Dicen que allí la muerte es una amiga, por eso le cantan en las rancheras y en los corridos. El país que parió al ‘Pozolero’, ese animal que convertía a sus enemigos en pozole (una sopa de maíz, carne y verduras), el territorio de Beltrán Leyva y El Chapo Guzmán, el de las calaveras, el día de los Difuntos y el águila real mordiendo a la serpiente en el escudo organiza una feria de la seguridad. Paradojas.
+ Artículo publicado el 22/4/2010 en la última del Suplemento ‘V’ con los regionales de Vocento.

Despertar en primavera (Siempre Battiato)

Según las normas de uso, Nadando con chocos le recomienda que suba los altavoces al máximo y le recuerda que está permitido bailar.

La presencia de la artillería,

en países meridionales

unidos en la lucha extranjera,

bajo el reino de las Dos Sicilias,

y los movimientos predecibles

de la tropa en falsas batallas

olores de pólvora de fuego

y voces del Estrecho de Messina.

Sentimiento oculto para mí.

Me enamoré siguiendo el ritmo del corazón,

y me desperté en primavera.

Noches blancas de los sarracenos,

que eran de costumbres alegres,

posadas prohibidas a españoles,

a las puertas de Catania.

Y el movimiento tan irresistible,

de caderas de las mujeres.

Ver bailar flamenco

era una experiencia sensualísima.

Sentimiento oculto para mí.

Me enamoré siguiendo el ritmo del corazón,

y me desperté en primavera.

I´m a stranger in the night, despertar en primavera

despertar en primavera, despertar en primavera.