Monthly Archives: April 2012

28 de abril

 

Defiéndeme de las fuerzas contrarias,
en el sueño nocturno
cuando no soy consciente,
cuando mi camino se hace incierto.

Y no me dejes nunca más.
No me dejes nunca más.

Devuélveme a las zonas más altas,
a uno de tus reinos de calma.
Es tiempo de escapar de este ciclo de vida.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.

Porque los gozos del más profundo afecto
o el anhelo más sutil de pulso
solo son la sombra de la luz.

Recuérdame lo infeliz que me siento
lejos de todas tus leyes.
¿Cómo no malgastar el tiempo que me queda?
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.

Porque la paz de ciertos monasterios
o la armonía vibrante de todos mis sentidos
solo son la sombra de la luz.

La sombra de la luz, de Franco Battiato

 

 

La noticia

No había salido el sol y ella se recostó sobre su lado. Él sintió el peso sobre el colchón. ¿Qué hora es?  “Shh…” Notó la mano en la mejilla y un beso. Le llegó el calor de su piel a través de sus ropas, el tacto de sus brazos y el pelo mojado sobre la cara con ese olor a champú, como la hierba fresca en una mañana de verano. Y le dio la noticia. Se sentó de golpe sobre la cama, sobresaltado en una sonrisa y se le fue la cabeza en un remolino de mimosas y cigüeñas. Algo muy pequeño le había hecho sentirse enorme y fuerte como un rascacielos, como una sequoia. Luego vinieron los sustos, los nudos en la garganta y el ‘todo bien’, los recuerdos, los abrazos, las voces susurradas junto al ombligo, los sueños, la certeza absoluta de que la vida pasa por encima de las olas, y sale adelante, segura y decidida, frágil pero imparable como un carguero en el mar del norte. Es una chica, dijo el médico. Ahora todos crecen gracias a la fuerza de su riada y de su latido, ese galope de potro rebrincado que deja sin aire al escucharlo. Los padres, bien. Ella brilla como una supernova. Él no para de canturrear una canción.

Os debía la noticia, queridos.

El rayo en el campanario

Meses sin escribir en el blog y muchas cosas que contar y de pronto un mensaje. A las puertas de la Feria de Sevilla a la que no puedo viajar, los amigos mandan una sevillana de Paco Toronjo que es un rayo en un campanario, un golpe de desfibrilador: “Si con el pensamiento se caminara, cuántas veces al día contigo hablara. Pero es mentira… que con el pensamiento no se camina”.

En papel: Pasión

Se pueden decir boberías chicas, grandes, enormes y luego está sostener que la Semana Santa representa algo caduco, de otro tiempo. No hay cosa más actual que linchar a un tipo sin que hubiera hecho nada a nadie. Moler a palos a un hombre siempre estuvo de rabiosa actualidad, ahora y siempre, desde Pekín hasta Wisconsin, desde Barakaldo hasta Trebujena, desde la Prehistoria hasta este lunes. Los cuatro puntos cardinales de este mundo han estado sembrados de gentes a las que le han dado la del pulpo sin merecerla. No hay mayor vanguardia que el sufrimiento perenne de la injusticia, que las llagas en las manos, el andar desesperado camino del patíbulo, la mirada perdida, las espaldas cargadas con maderos y las madres dolorosas tragándose en su indestructible esperanza la suerte perra que convirtió a su familia en un infierno, a su niño en ecce homo.

Ese es el éxito de la poderosa representación de la Pasión de Cristo cuando sale a la calle. Porque detrás de la música excelsa, el brillo de los oros, el poder magnífico de los hombres que lanzan el mundo al cielo, los finísimos hilos de los mantos, el mecer cadencioso de los palios besando las copas de los naranjos y las luciérnagas juguetonas de la candelería, bajo todo eso, digo, caminan y se arrastran todos los que sufren en este mundo. Allá vamos una semana al año, dejándonos los pies sobre el sangriento y florido filo de la navaja de la primavera, a pedir perdón por todos los cristos que jalonan nuestro camino y a consolar a todas sus madres. A estremecernos ante la inmortalidad del amor. Lo que te eché de menos ayer, Esperanza nuestra.

Artículo publicado hoy 6/4/2012 en La voz de Cádiz.