Monthly Archives: August 2012

Por la mar chica del puerto

 

Por la mar chica del puerto
andan buscando los buzos
la llave de mis recuerdos.

(Se le ha borrado a la arena
la huella del pie descalzo
pero le queda la pena.

Y eso no puede borrarlo.)

Por la mar chica del puerto
el agua que era antes clara
se está cansando de serlo.

(A la sombra de una barca
me quiero tumbar un día;
echarme todo a la espalda
y soñar con la alegría.)

Por la mar chica del puerto
el agua se pone triste
con mi naufragio por dentro.

 

Manuel Alcántara

Gracias, Pablo García Mancha. No podías haber escogido otra mejor.

Illumbe. 5+1 razones

Razones por las que acude menos gente a los toros en San Sebastián*.

1- Porque las entradas en Illumbe son caras.

2- Porque como todos los espectáculos de pago, los toros en general han visto bajar sus espectadores.

3- Porque la empresa se ha equivocado al hacer una feria torerista en lugar de darle importancia al toro como han hecho plazas vecinas que tienen los tendidos llenos.

4- Porque va menos gente a los toros en general.

5- Porque se han notado los 25 años sin toros en la ciudad.

Añado 6- Porque nadie se apunta a un espectáculo del que se dice durante meses que va a terminar en la ciudad.

 

Razones por las que el año que viene en la plaza no habrá ni mucha gente ni poca y directamente se dejarán de dar toros:

1- Porque al alcalde le sale de los cojones.

WELCOME TO THE BASQUE COUNTRY.

 

(*) No estoy de acuerdo con que a los toros en Donosti no va nadie. Va más gente que a otros espectáculos.

La foto es de Usoz, publicada en el Diario Vasco.

El sepulcro solitario

Mathias Koraseb se echó a morir en la arena de la playa más vacía de la tierra. Dejó de respirar en la orilla, harto su corazón de latir contra la marea, exhausto sobre la arena y con el rugido perpetuo de las olas como banda sonora de una heroica despedida. No sabía entonces que su tumba sería una de las menos visitadas del mundo, pero también una de las más bellas.
Sobre su lápida reposan algunas piedras, tablones de madera pulida por el salitre, una botella de vidrio, un remo partido y enormes huesos blanqueados que debieron pertenecer a la mismísima ballena de Melville. Allí arriba se expone todo lo que ha ido vomitando la marea, incluído el pobre marinero. No hay mejor sepulcro que ese para un hombre de mar.
Es tranquilo. Pasa muy poca gente por allí. Está usted en Namibia en algún sitio cercano a ninguna parte, en uno de los lugares más inhóspitos y fascinantes del planeta Tierra. Cuentan los pequeños bosquimanos de la tribu San, que cuando hizo esa parte del mundo, Dios estaba enfadado. Los marinos portugueses llamaban a aquella franja ‘Las puertas del infierno’ y ahora la pueden buscar en el mapa por Costa de los Esqueletos.
Imagine una línea que va de Madrid a Sevilla como  un continuo de arena y espuma bajo una niebla que entra desde detrás del horizonte con la fuerza de un alud. Mirando a la lápida, a la izquierda (el este) se arrodillan las últimas estribaciones del desierto del Namib. Se echa al mar un atrezzo marciano de dunas que se mueven, cañones descarnados en rocas y algún riachuelo más que humilde en cuyas riberas sobreviven por milagro leones, elefantes y gacelas en franca batalla por alimentarse y beber.
A su derecha, el Atlántico feroz se deshace en una sopa de espuma y mar de fondo y escupe en la arena un mercadillo de esqueletos de ballena, redes, maderas y barcos enteros. Eso, cuando rompe la ola. Cuando se va, arrastra guijarros y rocas del tamaño de un balón de fútbol como un chaval que juega a las canicas.
Entre las sobras que dejó el mar sobre la arena lo mismo se encuentra uno un coco llegado de vaya usted a saber dónde que el casco de un velero. Alcanzaron la orilla gracias al azar, los vendavales del sudoeste y la corriente helada de Benguela, un latigazo submarino que ha arrastrado cientos de naves que el tiempo convirtió en cáscaras de óxido y que le dieron al lugar un  nombre de repeluco: Skeleton Coast.
La noche maldita
En uno de esos hierros deshauciados viajaba Koraseb la noche del 29 de noviembre de 1942. Sonó una llamada en el puerto de Walvis Bay, al sur de la lápida. Un carguero refrigerado inglés, el ‘Dunedin Star’ había golpeado un objeto y estaba embarcando agua. El remolcador ‘Sir Charles Elliot’ salió a batirse a la tormenta de camino al naufragio. Nunca volvió a puerto. El ‘Dunedin’, que navegaba camino de Egipto cargado de pasajeros y munición para los aliados en la Segunda Guerra Mundial, quedó encallado en la playa y desembarcó a la mitad del pasaje en botes con el agua pasándoles de borda a borda. Cuando llegaron sus rescatadores, también encallaron. Ante el riesgo de que el barco se despedazase, decidieron alcanzar la costa a nado. El contramaestre Angus McIntyre nunca llegó ni vivo, ni muerto y Koraseb se dejó la vida en el intento. Al día siguiente, un avión lanzó comida y agua a los náufragos y enterraron al muerto.
Quedaría para siempre cerca de Rocky Point y de Cape Frio, un lugar en el que le acompañan solamente enormes y apestosas colonias con decenas de miles de focas y los escurridizos chacales. Casi nadie puede llegar hasta allí. De la costa de Namibia, la parte norte está protegida bajo la etiqueta de parque nacional. No pueden entrar más que los 12 huéspedes de un campamento. Allí crecen líquenes valiosísimos, pero también diamantes que solo ignoran los lagartos y las gaviotas.  «Probablemente, es la primera vez en toda su vida en que están ustedes absolutamente solos», advierte la gerente del campamento a los visitantes a los pies de una pista de aterrizaje marcada con una docena de piedras. La nada significa estar allí, plantado en una franja de 600 kilómetros que sube hasta la frontera de Angola en la que no hay nadie, si no son los guardas. Ni siquiera se puede entrar en coche, solo en avioneta.
Cuenta la leyenda que algunas noches, Koraseb se levanta de su solitaria tumba y se pasea al trasluz de un cielo coronado por la Vía Láctea como la cresta de un punki. Los guías juran que han visto su silueta caminar sobre las dunas. Dicen que busca compañía.

+ Publicado en los regionales de Vocento el 30/07/2012.